
Hace rato ya que vengo haciendo el ejercicio de llevar en un diario todo lo que me sucede en el día a día, puede ser que me sienta sola o sencillamente sea un paria quedivaga en este mundo de hipocresías…un momento ¡qué estoy diciendo! En este espacio no debo fingir ni aparentar, la realidad es que me siento acomplejada en cada aspecto de mi vida y el estar detrás de esta pantalla y especialmente detrás de este teclado me da la seguridad de la que he carecido toda mi vida. Llámame ESCRIBIDORA.
No sé si seré yo la única que se asombra y a la vez siente repugnancia de las parejas que ritualizan con sus cuerpos; de las personas que comparten un café en alguna cafetería o restaurante de la ciudad; de los individuos que aún creen que la amistad existe -¿cómo es posible creer en algo tan intangible?- en fin, todo esto para mí es utópico, inalcanzable y aún sueño con llegar a ello. Mis palabras son vagas, no sé que escribir, estos dedos con los que manipulo este computador, han sido mis confidentes, mi primera vez, mi primer beso, mis amantes; llevamos ya 40 años recorriendo el mundo tratando de explicar el por qué nacimos así – tan solos, tan feos, tan impotentes- pero la respuesta no aparece por ningún lado y, si existiera, sería demasiado circular.
Mi único placer es practicar el auto sexo, recorrer mi cuerpo con mis cochinas manos, tocando lo único que me hace sentir mujer –mis senos caídos, mi concha peluda e inmaculada, mis piernas a medio afeitar- supongo, mi don de atraer hombres está recortado; nada puede ser más orgásmico que escribir textos “inofensivos” en las redes sociales, en mi blog; inventar historias, imaginar a todos mis detractores como amantes bandidos y luego recorrer mi irregular vagina con mis manos para estimular mi creatividad –es cierto, mi único confidente humano es tan impotente y poco hombre como para garantizarme algo de placer, aparte de mi repulsión por los ritos corporales- y luego sacar conclusiones, estudios que llamo yo, pero no me culpen, todo es culpa de los dioses que me condenaron a una vida de eterna soledad.
A veces se me ha pasado por la cabeza traer un hijo al mundo –en efecto vía in vitro- pero soy una condenada y si de algo estoy segura es que no podría soportar a otro ser a mi lado, a alguien que me vele mis momentos de placer pecaminoso, mis sueños fálicos. He intentado todo ya, desde amigosparasexo.com hasta amigos.com e inclusive he puesto clasificados en el diario de mi ciudad, nada ha funcionado; sin embargo, todo es tema para mi blog, soy una condenada: mitómana, megalómana detrás de mi teclado y sobre todo virgen (en el sentido de haber estado con un hombre).
Seguiré llevando este diario con la misma dedicación que lo he hecho desde hace ya 30 años y sobre todo, continuaré alimentando mi ego –es lo más parecido al sexo que he experimentado- Hasta luego y hasta nunca.
Escribidora.

